Ya nos hablaba Henry Jenkins al que
tanto hemos estudiado durante este máster sobre “la falacia de las cajasnegras” en su libro Convergence Culture. Para Jenkins el término convergencia
comienza precisamente con lo que él denomina “cajas negras”. Pero ¿qué
entendemos como cajas negras? Como se observa en la imagen, en mi vida diaria
estoy rodeada de ellas: portátiles, cámara de fotos, iPod, móvil, ebook, disco
duro, etc. En la actualidad me pregunto ¿qué haría yo sin mis cajas negras? Me
sentiría completamente pérdida y excluida de la cibercultura. Esta convergencia
esta presente día a día en mis diferentes contextos como el laboral, escolar,
familiar o social. Cada una de estas cajitas facilitan mi vida, en la distancia
hacen que me sienta más cerca de los míos y a su vez son una de mis formas de
entretenimiento ¡Qué más se puede pedir!
Una de mis cajas negras que más
influyen en mi vida diaria son el móvil e internet. Gracias a ellos puedo estar
conectada en diferentes situaciones como en el trabajo, en clase, en el
aeropuerto, en la sala de espera del médico, etc. Esta gran dependencia la
trataremos más detenidamente en otra de mis imágenes seleccionadas. Así mismo
cada una de estas cajas negras se puede utilizar casi al mismo tiempo o de forma simultánea y es lo
Henry Jenkins ha denominado como “Convergencia Mediática”. Por ejemplo, yo
puedo estar buscando diferentes artículos por Internet pero a su vez puedo
tener diferentes ventanas abiertas: navegar por la red, escribir un trabajo con
el procesador de textos, responder a correos electrónicos, entre otras.
Por otro lado, la
implicación de la gente en el término convergencia es de suma importancia
porque según Henry Jenkins “los resultados pueden ser maravillosamente
creativos pero también pueden ser nefastos”. Un resultado nefasto podría ser
cuando un adolescentes en un IES ha recurrido a su móvil para grabar a sus compañeros ante una
situación de bullying. De ahí la gran importancia que tenemos los profesionales
de orientar correctamente en el uso correcto de las nuevas tecnologías tanto en
la educación formal como no formal.
Hace no muchos años utilizábamos medios
como el VHS, cassette, discos, cámara de fotos con carretes, máquinas de
escribir, cintas, etc. Personalmente yo he decido cambiar estos medios por mis
nuevas cajas negras, pero los mantengo porque no puedo deshacerme de ellos por
su aspecto emocional. Por ejemplo, tengo una radio que ni siquiera tiene la
opción de cinta pero que jamás lo descartaría de mi vida porque para mí tiene un
valor sentimental porque era de mi abuelo. Pero ¿realmente tenemos la
posibilidad de elegir o en cierta medida nos vemos condicionados por la
cibercultura en utilizar las cajas negras?

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